viernes, 12 de enero de 2018

Unidad Nº III - Formas expresivas: La descripción y la narración.

DESCRIPCIÓN


Toda persona que escribe se enfrenta alguna vez con el problema descriptivo, incluso si elabora un informe por simple que éste sea, lleva una somera descripción.

Quizá no te has percatado que describes cotidianamente algunas cosas que haces o sientes, cuando platicas de lo que te gustó en la última película que viste, escribes una carta o elaboras una respuesta para un examen.

Un profesor describe paso a paso la forma de aplicar un procedimiento, un médico explica al paciente lo que sucede en su organismo y la causa de una enfermedad; un científico da a conocer como llevó a cabo su descubrimiento, todos ellos informan de sus actividades describiéndolas.

¿Pero qué es la descripción?

Describir es representar algo (personas, animales, objetos, lugares, sensaciones, sentimientos, procesos, etc.) por medio del lenguaje y sus recursos expresivos, explicando cómo es lo las impresiones que causa.

La descripción es el arte de describir; observar las características de un ser, objeto o situación, seleccionar las que lo individualizan y dar con el lenguaje una imagen representativa de la realidad descrita, de tal manera que quien la lea o escuche imagine como si lo viera, el objeto, el ser o la situación, aun sin conocerla ni haberla presenciado.

Pero describir no es tan fácil como parece, ya que la confundimos fácilmente con la enumeración, ésta última solo presenta un listado de las partes que componen un objeto, hecho o situación, pero no da una idea exacta de él o ella.
Ejemplo: Mi recámara tiene una cama grande, un tocador, una ventana cubierta con una cortina floreada, un tapete en la entrada que dice bienvenido, una mesa para trabajar, una computadora y algunos libros. Estamos ante una enumeración de objetos que componen una recámara, no ante una descripción.

Todo el que escribe se enfrenta alguna vez con el problema descriptivo. Incluso un simple informe, a veces, lleva implícita una somera descripción. Describir bien lo que vemos es fundamental; pero la tarea no es tan fácil como pudiera creerse. Tan importante es esta materia que se ha dicho, con razón, que la descripción “es la piedra de toque de los buenos escritores”.

Dentro, pues, de nuestro campo de estudio, podemos considerar dos tipos de descripción:

a)      La descripción técnica o instructiva, cuyo fin es dar a conocer un objeto: sus partes y finalidad.
b)      La descripción literaria, cuyo fin es provocar una impresión (agradable o desagradable) o un sentimiento (dolor, alegría, admiración…), mostrando lo que describimos de manera que cause la impresión o sentimiento que nos hayamos propuesto.

TIPOS DE DESCRIPCIÓN


            El sujeto individual de una descripción puede ser un objeto, un animal o una persona.

1.      Descripción de un objeto: Para describir bien un objeto cualquiera no basta con la observación, digamos, sensible. Lo importante es averiguar la finalidad de dicho objeto. Conviene, pues, responder a las siguientes preguntas: ¿Para qué sirve? ¿Es bueno o malo? Descríbanse, por consiguiente, las partes esenciales del objeto con criterio finalista. La descripción de un objeto, pueden ser objetivas o subjetivas.
1.1.   La descripción objetiva es propia de los textos científicos y técnicos. Tiene una finalidad informativa: pretende mostrar la realidad tal como es. En ella, el emisor se limita a reflejar lo que ve de una manera minuciosa y precisa, sin manifestar sus propios sentimientos o emociones. Este tipo de descripción utiliza un lenguaje objetivo y riguroso.
1.2.   La descripción subjetiva es propia de los textos literarios. Tiene una finalidad estética. El emisor no se preocupa tanto de reflejar la realidad como de dar cuenta de los efectos que esa realidad produce en su ánimo; por eso, la descripción pierde en minuciosidad y exactitud y se llena de valoraciones personales que transmiten al receptor las emociones y sentimientos de quien hace la descripción.
2.      Descripción de un animal: También aquí conviene tener en cuenta el criterio finalista; pero sin perder de vista el aspecto dinámico: diversas partes del cuerpo, modo de vivir, etc. Según nuestro especial “punto de vista”, destacaremos este movimiento o aquel modo de vivir del animal.

3.      Descripción de una persona: La cuestión se complica un poco. No basta el retrato puramente físico. Los rasgos de una persona, sus vestidos y su modo de moverse, deben ser significativos, es decir, expresión de carácter o temperamento de dicha persona.

Evítese la vulgaridad. Lo que sirve para todos no caracteriza a nadie. El verdadero retrato está formado por una serie de detalles, rasgos, que sólo sirven para el “modelo” que se intenta pintar. No halague al modelo, ni exagere los defectos con criterio caricaturesco. Conviene ser objetivo y honrado. Elimínense los rasgos no significativos y destáquense los que define al personaje.

Hay varias formas de describir a una persona. Según se describan sus rasgos recibe distintos nombres:

·         Prosopografía: Es la descripción de los rasgos físicos de la persona, de su apariencia externa.
·         Etopeya: Es la descripción de rasgos psicológicos o morales del personaje: Su manera de ser, de actuar, su carácter, las acciones y las costumbres del personaje.

Veamos un ejemplo en el que podemos  encontrar mezclados elementos físicos y psicológicos, aunque en distinta proporción, en este texto de Galdós:

El pobre chico de este modo burlado se llamaba Luisito Cadalso, y era bastante mezquino de talla, corto de alientos, descolorido, como de ocho años, quizá de diez, tan tímido que esquivaba la amistad de sus compañeros, temeroso de las bromas de algunos, y sintiéndose sin bríos para devolverlas. Siempre fue el menos arrojado en las travesuras, el más soso y torpe en los juegos, y el más formalito en clase, aunque uno de los menos aventajados, quizás porque su propio encogimiento le impidiera decir bien lo que sabía o disimular lo que ignoraba.

Benito Pérez Galdós, Miau

·         Caricatura: Es un tipo de descripción en la que los rasgos físicos y morales de la persona se presentan de manera exagerada, acentuando los defectos.

Humor gráfico: Observa estas caricaturas de famosos. Comprueba cómo el dibujante, realza y exagera los rasgos más destacados y pinta como deformes y desproporcionadas las facciones de la cara. Observa también que, a pesar de la deformación, el personaje real es reconocible.



Caricatura literaria: Cuando la caricatura se realiza sólo con palabras, se convierte en un tipo de descripción en el que también se deforman o exageran los rasgos del físico o del carácter de un personaje.

Era una mujer más envejecida que vieja, y bien se conocía que nunca había sido hermosa. Debió de tener en otro tiempo buenas carnes; pero ya su cuerpo estaba lleno de pliegues y abolladuras como un zurrón vacío. Allí, valga la verdad, no se sabía lo que era pecho, ni lo que era barriga. La cara era hocicuda y desagradable. Si algo expresaba era un genio muy malo y un carácter de vinagre; pero en esto engañaba aquel rostro como otros muchos que hacen creer lo que no es. Era Nicanora una infeliz mujer, de más bondad que entendimiento, probada en las luchas de la vida, que había sido para ella una batalla sin victorias ni respiro alguno. Ya no se defendía más que con la paciencia, y de tanto mirarle la cara a la adverdidad debía de provenirle aquel alargamiento de morros que le afeaba considerablemente.

B. Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta

·         Autorretrato o retrato: Cuando el autor se describe a sí mismos o es una descripción combinada en la que se describen las características físicas y morales de la persona. Une la prosopografía y la etopeya.

Ejemplo de retrato físico:

Mis pies son medianos y casi nunca uso tenis, solo zapato normal, prefiero los borceguíes antes que los mocasines, y no tolero los escarpines de charol. No  uso corbata pero siempre traigo camisa y no gusto de las camisetas, aunque no tengo realmente algo encontrar de ellas.

Ejemplo de retrato moral:

No me gustan los patos, ni siquiera en pintura. Yo no creo que soy el centro del mundo, solo me doy cuenta que los demás giran en mi orbita. Realmente soy muy humilde, solo que me da pena y prefiero ocultar mi humildad por miedo a caer en vanidad. Cuando cometo un error acepto las disculpas de los demás.  Me gusta la mostaza y el azúcar, los autos deportivos y las películas “rápido y furioso”.

Diferentes tipos de descripción de un conjunto


La descripción de un conjunto puede ser pictórica, topográfica o cinematográfica. Refiriéndonos ahora a la descripción de un conjunto (cuadro, escena, panorama, paisaje, etc.), estudiaremos tres tipos fundamentales.

a)      El objeto descrito y el sujeto que describe están ambos inmóviles. Es la descripción “pictórica”.
b)      El objeto descrito está inmóvil y el sujeto que describe, en movimiento. Es la descripción “topográfica”.
c)      El sujeto que describe permanece inmóvil, mientras el objeto descrito está en movimiento. Es la descripción “cinematográfica”.

Cada uno de estos tres tipos de descripción tiene su técnica y hasta su estilo propio.

a)      Descripción pictórica: La descripción pictórica es una forma literaria en la cual una persona permanece inmóvil frente a una escena, que la describe también es su aspecto estático, es decir, que mediante el texto descriptivo va formando una pintura mental de lo que sucede frente a sus ojos. Este tipo de descripción es muy usado tanto para la descripción de lugares, como de personas y animales. Ejemplo de descripción pictórica:

Mi vieja escuela.

Es increíble cómo pasa el tiempo. Estoy en la calle de mi escuela y todo es diferente. Ahí sigue la escuela. Las rejas abiertas por donde entrabamos cuando era tarde, ahora son fríos muros casi inexpugnables. La papelería de Paty, donde comprábamos refrescos y papelería, ahora es sólo una cortina pintarrajeada y polvorienta. La casa de doña Chona ahora es un edificio de departamentos. La otra papelería aún está, pero ya no la atiende la viejecita que me vendía las plumas, ahora está una jovencita que parece ser su nieta. Del árbol donde nos sentábamos a platicar y a tomar refrescos, ahora sólo queda el tronco que sirve como banco a un anciano quien también mira nostálgico la vieja escuela. Viéndolo bien ese viejecito, es aquel que era mi maestro de matemáticas, el que me castigó por dejar un escarabajo en su escritorio, pero a pesar de eso, me dejó alta calificación por ayudar a mis compañeros. El también mira los pocos restos que quedan de nuestros recuerdos; quizá en su nostalgia, recuerda mucho más y ve mucho menos que lo que yo puedo añorar.

b)      Descripción topográfica: La técnica de la descripción topográfica mantiene al observador inmóvil, contemplando todo desde un ángulo de visión. Es propio del cronista que viaja describir el paisaje desde un ferrocarril, un automóvil o un avión. En este caso el relieve es elemento fundamental. No consiste en una enumeración de detalles, sino en la presentación de los rasgos que caracterizan un paisaje. Ejemplo de descripción topográfica:

Sobre un jardín:

Al fondo del garaje se asomaba, como un relámpago, el jardín. Comenzaba con una grama suave y corta, de un verde amatista, que se abalanzaba sobre el concreto alrededor como queriendo huir despavorida, como esperando poder arrancarse de la tierra negra y húmeda de la zona. De inmediato se erguían los troncos casi grises del manzano y el limonero, modestos pero frondosos, compartiendo el aire limitado del jardín y el generoso sol del trópico, cual pilares que sostenían un techo de hojas gruesas, venosas, de un color profundo y orgulloso que se confundía con su propia sombra. Aquí y allá, a sus pies, diversas macetas anaranjadas, más o menos enteras, de las que surgía toda clase de arbustos floridos, algunos con frutos minúsculos insinuándose al final de las ramas, como en un árbol de navidad con los adornos mal puestos. Y luego de todo el paredón, abrazado por la hiedra venenosa y sus caminos torcidos, serpenteantes, empeñada en cubrir la mayor cantidad posible de superficie.

c)      Descripción cinematográfica: Presenta a los seres en su esencia vital, como una escena cinematográfica, con luz, movimiento, color, relieve y sonido. Por ejemplo, la descripción de una batalla, un desfile.

Es el caso que se nos presenta, por ejemplo, ante un desfile militar. Aquí importa ante todo dar la impresión de movimiento, destacar la variedad y traer a "primer plano" lo más saliente del desfile. Pero también conviene tener en cuenta el sonido, por ejemplo: el ensordecedor ruido de los tanques que van arando el asfalto de la calle, orugas de ruedas dentadas con sus cañones apuntando a los aires. Destacaremos, por ejemplo, el paso marcial de una Compañía, el acompasado ritmo de su marcha, la elegancia o precisión del gesto; o recogeremos también el agudo toque de corneta que irrumpe, de pronto, en los aires, o el redoble de los tambores, fondo sonoro, rítmico, del desfile.

En suma, en la descripción "cinematográfica", el lector, gracias a nuestro trabajo, asiste al espectáculo como si lo viese y oyese con sus propios ojos y oídos. Es ésta acaso la más completa de las descripciones porque requiere luz, color, movimiento, relieve y sonido.

Todo el día sostuvieron la gran contienda y el cruel combate. Cansados y sudorosos tenían las rodillas, las piernas y más abajo los pies, y manchados de polvo las manos y los ojos, cuantos peleaban en torno del valiente servidor del Eácida, de pies ligeros. Como un hombre da a los obreros, para que la estiren una piel grande de toro cubierta de grasa, y ellos, cogiéndola, se distribuyen a su alrededor, y tirando todos sale la humedad, penetra la grasa y la piel queda perfectamente extendida por todos lados, de la misma manera tiraban aquéllos del cadáver acá y acullá, en un reducido espacio, y tenían grandes esperanzas de arrastrarlo los troyanos hacia Ilio, y los aqueos a las cóncavas naves.

La descripción según el punto de vista del autor


·         La descripción estática refleja el aspecto de algo, su apariencia física, sin movimiento en el espacio y el tiempo.
·         La descripción dinámica refleja la esencia viva de algo, su ser en movimiento.

La descripción estática nos da el aspecto de las cosas, la mera apariencia física como detenida en el tiempo y en el espacio. Es como una fotografía. La descripción dinámica o animada es la que nos da el ser de las cosas, su esencia viva, en movimiento. Es como una escena o “secuencia” cinematográfica. Podría afirmarse que este tipo de descripción no lo es propiamente, sino que se trata de una narración descriptiva. Lo que no es exacto porque en la descripción animada no hay argumento, sino aliento vital. Lo descriptivo mira al ser de las cosas; lo narrativo, al acontecer.

Ejemplo de descripción estática:

El encanto de sus pueblitos, su elegante arquitectura colonial, sus acogedoras posadas, hermosos paisajes y agradable clima de montaña, hacen de Táchira un destino turístico relajante, lleno de verdor, tradición, historia, deliciosa gastronomía, gente amable y experiencias inolvidables.
Su capital, San Cristóbal, es una ciudad eminentemente comercial, debido a su proximidad con la ciudad de Cúcuta, de la República de Colombia, el punto fronterizo más activo de Latinoamérica.
El estado Táchira presenta muchas razones para pasarla bien. Ríos, montañas, llanuras, parques y simpáticos poblados te brindarán un sinfín de opciones para disfrutar una buena temporada de esparcimiento, descanso y recreación, para todos los gustos.
Estado Táchira.

Ejemplo de descripción dinámica o animada:

Un coche avanza por la rugosa carretera, pasando frente a un grupo de casas pequeñas. No hay señales de vida. El coche rebasa a un hombre alto y delgado que camina en sentido opuesto. El hombre delgado sigue su camino sin reparar en el automóvil. Pasa frente a varias casas, y entonces dobla y se dirige hacia la puerta principal de una de ellas. Camina hasta la puerta, la abre y desaparece en su interior.

LA NARRACIÓN


El arte de narrar es tan antiguo como el hombre mismo. La frase “cuéntame un cuento” ha sido repetido por los niños de todo el mundo en todas las épocas, aunque al llegar a adultos se pierde a veces el interés por los cuentos. En nuestros tiempos, el cine, la televisión y la computación han capturado gran parte del auditorio que antes era dominio de los novelistas y los cuentistas.

Narrar es contar un suceso, acciones o historias reales o imaginarias.

Narrar es contar una o varias acciones. La narración es una escena compleja, y, también, un encadenamiento de escenas. La diferencia fundamental entre descripción y narración reside, esencialmente, en el juego de un factor que se resumen en dos palabras: vida interior. Mientras la descripción se contenta con fijar el aspecto externo de  los hechos percibidos por nuestros sentidos, la narración intenta averiguar o conocer, además de las acciones, sus causas morales; los sentimientos, el carácter, en suma, que impulsa a actuar a los personajes en un sentido determinado.

La narración presenta en orden cronológico el desarrollo de un suceso o sucesos reales o imaginarios que ocurren en torno a uno o más personajes. Su objetivo puede ser entretener o enseñar. Depende en realidad de lo que el autor se proponga.

Un buen narrador procurará despertar el interés del lector y mantener viva su curiosidad a lo largo de todo el relato. El buen relato mantiene al lector en suspenso, pendiente de lo que viene a continuación. Y si el propósito de la narración es comunicar un mensaje, el autor tendrá al lector pendiente de este mensaje.

Según Schoeckel, “lo primero que hacemos con la descripción para convertirla en narración, es ampliarla… Antes, era describir un parque con surtidor y árboles y yedra; ahora, me toca narrar toda la escena que se desenvuelven en aquel marco natural.

Elementos de la narración


En una narración distinguiremos los siguientes elementos:

·         El narrador: Es el sujeto que, desde un punto de vista concreto, cuenta los hechos de la historia, presenta a los personajes, los sitúa en un espacio y tiempo determinados, observa los hechos que le rodean y muestra su forma de pensar y su forma de comportarse. La manera de contarlo todo es importante para la comprensión de la historia. Entre los distintos tipos de narrador, señalamos los siguientes:
o   Narrador en primera persona: Cuando quien cuenta lo hechos participa en la historia que cuenta.
o   Narrador en tercera persona: Cuando quien cuenta la historia está fuera de ella.
·         La acción: Está formada por todos los acontecimientos y situaciones que componen una historia. Dichos acontecimientos se pueden organizar en núcleos con cierta autonomía, llamados episodios.
·         Los personajes: Son aquellos que realizan las acciones que cuenta el narrador. Por su importancia en el desarrollo de dicha acción, los personajes pueden ser principales o secundarios. Dentro de los principales se encuentra el protagonista, que es el personaje más importante de todos y el antagonista que es el oponente al protagonista.
o   En la mayoría de los tipos de narración, hay una figura central que la historia se centra alrededor, ya menudo hay alguien que trabaja en contra de ellos para frustrar sus planes. Si bien muchos estudiantes pueden no darse cuenta, si pueden reconocer las fuerzas del bien y el mal en una historia, un programa de televisión, una película, un cómic o un videojuego, entonces es probable que ya entiendan las diferencias fundamentales entre un protagonista y un antagonista en la literatura.
o   El protagonista persigue los objetivos de la trama de una historia, que puede diferenciarlos de otros personajes principales, mentores o compañeros. Un protagonista es a menudo también llamado el héroe de la historia, a pesar de que él o ella también pueden ser elegido a regañadientes o cínico sobre toda la prueba.
o   El antagonista de una historia se opone a los objetivos del protagonista. Un antagonista es a menudo llamado el villano, pero un antagonista también puede venir en forma de un grupo de personas, una institución, una fuerza de la naturaleza, o un conflicto personal o falla el protagonista debe superar. La mejor manera de discernir al antagonista es preguntar quién se interpone en el camino de la meta de la historia.
·         La estructura: Este término se refiere a la organización de los elementos de la narración, los cuales están interrelacionados formando un todo. De manera general, distinguiremos tres partes en una narración:
o   Presentación: Esta etapa recibe varios nombres como: introducción, planteamiento, etc., pero su contenido y finalidad, en esencia será los mismos. En esta parte el autor capacita al lector para que entienda el relato, así mismo, prepara su ánimo, interesándolo. El autor tendrá el cuidado de esbozar el tema central de la narración, describir los lugares y circunstancias en que ocurrirá el suceso, dar los antecedentes de las personas que en él van a intervenir. En ocasiones, tal vez no sea necesario hablar de alguno de estos aspectos; pero lo que sí se considera indispensable es dar un apunte acerca del problema, porque esto servirá para captar la atención.
o   Desarrollo: Es el cuerpo de la narración, la etapa en la que el autor hace el relato del suceso, proponiéndolo con todas las circunstancias relevantes para que el lector tenga conocimiento cabal del mismo.
o   Conclusión: Es la parte de la narración donde el autor informa acerca del fin que tuvo aquello que él destacó como aspecto o personaje principal. No habrá necesidad de que se cuente todo el final, sino sólo aquello que se puso en relieve.
·         Tiempo: Es el elemento de la narración que tiene en cuenta la duración, sucesión y ordenación en que se producen los distintos acontecimientos. El orden temporal en que se puede desarrollar la historia puede llevarse a cabo de forma lineal cuando se cuenta en el orden en el que sucedieron los hechos. A veces, el narrador altera el orden temporal anticipando o posponiendo hechos, con los que se produce una ruptura del orden cronológico. La duración del tiempo que se narra puede ser diverso: varios años, un día, unas horas, etc.
·         Espacio: Es el componente narrativo que se refiere al lugar en el que se desarrolla la acción y por el que se mueven los personajes. Puede haber espacios urbanos, rurales, domésticos, idealizados.

Ejemplo de elementos estructurales de la narración:

LA MUERTA Y OTRAS SORPRESAS
AUTOR: MARIO BENEDETTI
EL OTRO YO

INTRODUCCIÓN:

“Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo, menos en una cosa: tenía otro yo.

El otro yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su otro yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte, el otro yo era melancólico y, debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

DESARROLLO:

Una tarde, Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó, el otro yo lloraba con desconsuelo.

En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehízo e insultó concienzudamente al otro yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio, la muerte del otro yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero en seguida pensó que ahora sí podría ser íntegramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

CONCLUSIÓN:

Sólo lleva cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le llenó de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte, tan saludable.”

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el otro yo”.